Musica, instrumento de intervención logopedica

La música aporta beneficios en el desarrollo infantil

La música forma parte natural y placentera de nuestra vida y está presente de forma constante en nuestro entorno. Nos acompaña a diario, en el trabajo, mientras hacemos deporte, en cualquier acto social e incluso nos sirve para conectar con otros en conciertos. Ella puede influir en nuestro estado emocional, animándonos o todo lo contrario.

La música en el desarrollo del lenguaje del niño: mitos y realidades.

Las actividades musicales ofrecen ventajas y oportunidades para el desarrollo del niño desde edades muy  tempranas. Pero cuidado, no nos dejemos guiar por los mitos. «El sólo hecho de escuchar música clásica hace a los niños más inteligentes»; esta afirmación produce confusión y desconfianza acerca del papel real que ejerce la música en el desarrollo infantil.

La relación del lenguaje musical con el lenguaje oral es evidente. Distintas investigaciones (Lorenzo y Herrera , 2006) han puesto de manifiesto que el lenguaje oral y el lenguaje musical tienen aspectos comunes que sugieren que ambos podrían estar relacionados en su desarrollo.

Peter Guberina, autor del antiguo método verbotonal, que se aplicaba en tiempos pasados para la adquisición del lenguaje en niños sordos, analizó los “valores musicales del habla”: ritmo y movimiento. El habla además tiene, según decía, los siguientes parámetros: entonación, intensidad, tempo, pausa y ritmo, que son a su vez elementos fundamentales del discurso musical.

¿Se utiliza hoy día en la educación de nuestros pequeños?

Por supuesto, existen contenidos de Educación Musical aplicados en contextos escolares habituales, tales como la motricidad, el ritmo, la discriminación y la memoria auditiva, la fonación, y la articulación. Además son actividades que dada su eficacia forman parte de los programas de tratamiento de alteraciones del desarrollo del habla y del lenguaje.

Específicamente,  la discriminación auditiva (capacidad para escuchar pequeñas diferencias en los sonidos) está asociada con una mayor conciencia fonémica, que es un requisito esencial para aprender a leer. También, esta concentración en pequeños cambios en el sonido, conduce a cambios en todo el sistema auditivo, volviéndolo más sensible y hábil.

Música, matemáticas y ciencias… no tan distanciados.

Aprender a tocar un instrumento musical a muy temprana edad, tiende a influir positivamente en el desarrollo de áreas del cerebro asociadas al aprendizaje de conceptos matemáticos y científicos.
Cuando los niños pequeños tocan instrumentos musicales sencillos, como maracas o  tambores, y se centran en el ritmo de la música, su cerebro está aprendiendo a detectar patrones y  mejoran su capacidad de atención. 

Algunas sugerencias de nuestro equipo

Así que a continuación se ofrecen algunas sugerencias básicas y muy sencillas, sobre cómo utilizar la música para aplicar desde el entorno familiar con bebés y niños pequeños:

Cantar juntos: Diferentes tipos de música, también clásica; cantar a coro rimas conocidas, populares o de actualidad; no es necesario sólo que sea música para niños.

Bailar juntos:  ayuda a los niños pequeños a coordinar el movimiento de diferentes partes del cuerpo; podemos enseñarles movimientos sencillos que les ayudarán a localizar su cuerpo en el espacio. Canciones infantiles donde señalen o pongan en movimiento diferentes partes corporales.

Dar palmas:  seguir el ritmo con las palmas , con instrumentos sencillos u objetos para hacer percusión ( por ejemplo sobre una caja).

Organizar las rutinas del día: la hora de levantarse, ir a dormir, lavarse las manos, la hora de jugar, de recoger juguetes etc, pueden estar organizados entorno a los cambios de música.

Emplear la música para hacer la transición de una actividad a otra.

Música para relajar o para dar energía según la actividad a realizar.

Música para autoregularse:  pedir al  niño que cante para concentrase en una actividad, o que tararee alguna canción específica para calmarse.

 Cantar juntos juegos de regazo : “palmas palmitas”, “cinco lobitos” ,el juego de “los deditos”, las “manitas que se abren y cierran”, “ la canción del caballito”, “aserrín aserrán” etc. Los bebés disfrutan de la atención y el afecto de los adultos y con estos juegos rítmicos y repetitivos, se favorece el contacto físico y visual,  el movimiento en conjunto con el adulto;  la adquisición de patrones motores, auditivos, reconocimiento corporal y resultan muy placenteros para los niños, tanto  que no se cansan de pedir que se repitan una y otra vez. 

Ante todo, mesura. ¡No abusemos de la música!

¡Ojo¡ , a pesar de sus beneficios, evitar tener música de fondo todo el día; el niño pequeño no es capaz de filtrar el ruido, la  música se convertiría en un ruido más en el entorno. Si queremos que tenga funciones determinadas hay que utilizar tipos diferentes de música que se distingan para actividades específicas: relax, juego o aprendizaje.

“Para la mayoría de los niños, la música representa sin ninguna duda la belleza, la alegría». Edgar Willens, pedagogo musical, no está equivocado.    También para los adultos, así que disfrutémosla conscientemente sabiendo de todos sus beneficios.

Rosa Contreras Sáez. Consultora de Logopedia en Clínica SENT.

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